1. Escucha antes de hablar
En vez de soltar el catálogo, pregunta qué necesita esa persona y para cuándo. Con eso ya sabe si le interesa lo que vendes o está mirando por mirar.
Entiende qué necesita cada persona que entra en tu web, le acompaña hasta el paso siguiente y consigue su contacto en el momento justo. Tú hablas solo con quien de verdad quiere comprar.
Una simulación de 2 minutos con un negocio como el tuyo
Un asistente que solo responde deja la conversación donde estaba. Uno que vende la mueve hacia adelante.
Nadie compra porque le persigan. Vende como vendería tu mejor comercial: preguntando primero y proponiendo cuando toca.
En vez de soltar el catálogo, pregunta qué necesita esa persona y para cuándo. Con eso ya sabe si le interesa lo que vendes o está mirando por mirar.
Si ve interés de verdad, ofrece el paso siguiente: una llamada, una cita o dejar el contacto. Si no lo ve, sigue ayudando y no insiste. Presionar espanta más clientes de los que trae.
Cada contacto llega con su resumen, lo que buscaba y qué le frenaba. Cuando llamas ya sabes de qué hablar, sin leerte la conversación entera.
No es solo un asistente más listo: es saber qué está pasando en tu web mientras tú estás a otra cosa.
Cada contacto llega marcado como frío, tibio o caliente, con lo que busca y qué le frena. Llamas primero a quien está a punto.
En el momento en que alguien deja su contacto te llega el aviso, con el resumen de la conversación. Sin revisar nada a mano.
Le dices qué quieres conseguir, qué datos pedir y hacia dónde llevar la conversación. Y lo cambias cuando quieras.
Cuanto más se piense una compra, más gente se cae por el camino, y más rescata el Bot de Ventas.
El chatbot responde bien y se queda ahí. El Bot de Ventas es ese mismo asistente con una capa comercial encima: entiende qué busca cada persona, propone el paso siguiente y te deja el contacto clasificado. No es otro asistente, es el tuyo vendiendo.
No, y es una decisión nuestra, no una limitación. Pide los datos cuando la conversación da pie, no en la primera frase, y si alguien no quiere darlos sigue ayudando igual. Un bot pesado quema tu marca y no vende más.
Por lo que dice y lo que pregunta: si menciona plazos, presupuesto, comparaciones o pide un precio concreto, sube de temperatura. Cada contacto te llega marcado como frío, tibio o caliente para que sepas por quién empezar.
A tu panel, con el resumen de la conversación, y además te avisamos en cuanto ocurre. No hay que revisar nada a mano ni exportar listas.
Sí, cuando quieras. Le dices qué quieres conseguir, qué datos pedir y hacia dónde llevar la conversación. El cambio entra en la siguiente conversación, sin esperar a nadie.
El Bot de Ventas va encima de tu asistente, así que sí. Si empiezas de cero te lo montamos todo junto: puedes probar tu asistente gratis primero y añadir la capa de ventas cuando lo veas claro.
Eliges tu sector y ves la conversación entera: cómo entiende al cliente, cómo consigue su contacto y qué te llega a ti.
2 minutos · sin registro